Dolar
El dólar oficial se vuelve simbólico. Ilustración: El Post

El dólar paralelo alcanza Bs 10 y el oficial se vuelve cada vez más simbólico

Lo esencial: El dólar paralelo en Bolivia alcanza los Bs 10 mientras el tipo de cambio oficial permanece congelado en Bs 6,96 desde hace más de una década, evidenciando una desconexión total entre el discurso estatal y la economía real.

Por qué importa: La brecha cambiaria golpea directamente el bolsillo del ciudadano, quien debe pagar precios calculados con el dólar paralelo mientras el Gobierno mantiene una referencia ficticia.

  • Según el analista Fernando Salazar, el boliviano ya perdió entre 50% y 60% de su capacidad de compra, una devaluación de facto que no ha sido reconocida oficialmente.

Estado actual: La economía boliviana opera con tres niveles cambiarios simultáneos que fragmentan el mercado.

  • El tipo oficial de Bs 6,96 funciona únicamente como indicador estadístico y presupuestario para el Estado.
  • El referencial del Banco Central de Bolivia ronda los Bs 9,72 como intento institucional de acercarse a la realidad.
  • El paralelo de Bs 10 es el termómetro real que dicta los precios en los mercados y las transacciones cotidianas.

Tipo de cambio: Referencial BCB vs Paralelo

Fuente: Banco Central de Bolivia · Mercado paralelo · Datos al 28/04/2026
Referencial BCB

Compra

9,72Bs

Venta

9,52Bs

Paralelo

Compra

10,00Bs

Venta

9,98Bs

Brecha compra +0,28Bs
Brecha venta +0,46Bs

Qué dicen: Fernando Salazar, docente investigador del Instituto de Estudios Sociales y Económicos (IESE) de la UMSS, sostiene que el tipo de cambio oficial ya no tiene vigencia práctica.

  • “El precio oficial no está vigente; es nominal”, afirmó Salazar a El Post, al explicar por qué el Gobierno se resiste a igualar la cotización oficial con el valor referencial del BCB.
  • “Mantener el 6,96 sirve para que el INE o cualquier entidad estatal muestre una realidad estadística donde ‘no hay devaluación’, evitando que el Gobierno tenga que reconocer esta crisis interna y externamente”, señaló el investigador.
  • El economista Fernando Romero indicó: “El dólar paralelo mostrará mayor volatilidad y tendencia más acelerada al alza. Factores internos como conflictos sociales, incertidumbre económica y problemas en YPFB aumentan la demanda precautoria de dólares. El contexto internacional refuerza esa presión“.

¿Para qué el dólar oficial?: El Gobierno lo utiliza para funciones específicas. La economía real opera con el paralelo.

  • El tipo oficial permite proyectar crecimiento económico y elaborar el Presupuesto General de la Nación basados en cifras que no reflejan la realidad.
  • Al calcular el costo de la vida con el dólar oficial, se encubre la inflación real que vive el país.
  • El Estado planifica la importación de hidrocarburos al tipo de cambio oficial para aminorar costos teóricos, aunque paga costos reales mucho más altos.

Entre líneas: El propio sistema financiero ha abandonado la referencia oficial. Los bancos implementaron cotizaciones propias para tarjetas de crédito y operaciones digitales que fluctúan según sus estimaciones diarias, sin seguir ni al oficial ni al paralelo.

  • Incluso el Gobierno, con la autorización de compras por internet, opera en el sistema paralelo, pero al ciudadano paga al tipo oficial de Bs 6,96.

Sí, pero: Eliminar o ajustar el dólar oficial tendría consecuencias severas. Un “sinceramiento cambiario” provocaría un salto inflacionario inmediato, con productos que subirían 40% o más de golpe, encareciendo servicios y bienes que el Estado ya no podría subvencionar.

  • El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, consideró que el movimiento en la divisa es normal y que lo considera en un “rango relativamente estable y óptimo tanto para los importadores, como para los exportadores”.
  • El Ministro señaló que probablemente haya una baja en la cotización del dólar, una vez que lleguen los dólares del agro o cuando se restablezcan las exportaciones de la minería.

La conclusión: Mientras no se asuma la realidad cambiaria, el desequilibrio seguirá castigando el poder adquisitivo de los bolivianos, quienes ven cómo sus ahorros en moneda nacional compran cada vez menos. El dólar oficial se mantiene como un ancla nominal cada vez más alejada de la realidad.

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