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El FMI confirma el veredicto del BM: la economía boliviana empeorará en 2026

Lo esencial: El FMI proyecta que la economía boliviana se contraerá -3,3% en 2026, cifra casi idéntica al -3,2% estimado por el Banco Mundial, confirmando un segundo año consecutivo de recesión tras el cierre negativo de 2025.

Por qué importa: Bolivia se desvincula del crecimiento promedio de América Latina (estimado en 2,1% para 2026) y entra en una fase recesiva prolongada que afectará directamente el empleo y los niveles de pobreza.

  • El contexto de “estanflación” —recesión combinada con inflación— derivará inevitablemente en elevado desempleo y mayor precariedad, según advierten analistas locales.
Crecimiento económico de Bolivia (PIB real) Variación anual del Producto Interno Bruto · 2015–2027 (incluye proyecciones BM y FMI)
+4,9%Pico histórico 2015
−8,7%Caída COVID-19 2020
−3,3%Mínimo proyectado 2026 (FMI)
+4,0%Rebote esperado 2027 (BM)
PIB real (histórico)
Proyección BM / FMI
Crecimiento
Contracción
Proyectado
Bonanza 2015–2018Bolivia mantuvo tasas superiores al 4%, entre las más altas de la región, impulsadas por exportaciones de gas natural y gasto público expansivo.
Shock COVID-19 (2020)La pandemia provocó la mayor contracción registrada: −8,7%, golpeando duramente al sector informal y a las exportaciones de materias primas.
Recuperación 2021–2023El rebote post-pandemia alcanzó +6,1% en 2021, aunque la recuperación fue perdiendo fuerza hasta estabilizarse en +3,1% en 2023.
Desaceleración 2024–2026La economía entra en terreno negativo: +0,7% en 2024, −2,1% en 2025 y una proyección de −3,3% para 2026 según el FMI, antes del rebote esperado en 2027.

Los números: Los indicadores macroeconómicos reflejan una crisis estructural en múltiples frentes.

  • La inflación alcanzará 20,7% en 2026, superando el 19,5% estimado para 2025, según el FMI.
  • El crecimiento de 2025 cerró en negativo: -1,2% según el FMI y -2,1% según el Banco Mundial.
  • La cuenta corriente pasará a superávit (1,2% del PIB), pero como resultado de la caída drástica de importaciones por falta de divisas, no por fortaleza económica.

Las causas: Los organismos internacionales identifican cuatro factores clave del agotamiento económico boliviano.

  • La severa escasez de dólares limita la importación de insumos y frena la inversión privada.
  • El modelo de alto gasto público y subsidios generalizados enfrenta restricciones fiscales insostenibles ante la caída de ingresos.
  • El colapso de la producción de gas y petróleo eliminó la principal locomotora de exportación del país.
  • Los bloqueos de carreteras y la inestabilidad política han interrumpido las cadenas productivas de manera recurrente.

Las recomendaciones: El FMI enfatiza el ajuste macroeconómico urgente, incluyendo reducción del déficit fiscal y flexibilidad cambiaria; el Banco Mundial sugiere reformas estructurales centradas en productividad, diversificación y clima de negocios.

  • La reducción de subsidios a combustibles es considerada “políticamente explosiva” por su impacto inmediato en transporte, alimentos y paz social.
  • Unificar el mercado cambiario o devaluar genera riesgos de inflación inmediata y pérdida de confianza en la moneda.

Sí, pero: El Banco Mundial proyecta un crecimiento del +4% para 2027, aunque advierte que se trata meramente de un “efecto rebote” estadístico al partir de una base de comparación muy baja tras tres años de contracción o estancamiento (2024-2026), no porque se hayan resuelto los problemas de fondo.

Qué dicen:

  • El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, ha reconocido los desequilibrios macroeconómicos en inflación y divisas, aunque sostiene que el plan gubernamental busca evitar una crisis mayor mediante medidas de estabilización interna.
  • El presidente Rodrigo Paz ha impulsado una política de cooperación internacional, buscando financiamiento de organismos como el BID y el BM como parte de su estrategia de estabilización.

Qué sigue: En los próximos días se espera que la presión sobre las reservas internacionales continúe, obligando al Gobierno a acelerar gestiones de financiamiento externo. El mercado estará atento a la consolidación de medidas de estabilización que podrían llevar a los organismos a revisar sus proyecciones si se logra restaurar la credibilidad macroeconómica.

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