Esta es la táctica fluctuante de Trump frente a Irán en la encrucijada de Ormuz
Lo esencial: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido múltiples ultimátums a Irán desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, cada uno con plazos ajustables y amenazas fluctuantes, configurando un patrón de presión inconstante sobre el estrecho de Ormuz.
Por qué importa: Los ultimátums pierden su carácter definitivo y se convierten en instrumentos flexibles de presión, generando confusión y desconfianza tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
- Esta estrategia de vaivén tiene consecuencias potencialmente graves para la estabilidad regional y global, mientras dificulta cualquier avance diplomático con Irán.
- El último caso fue el ultimátum que vencía el 6 de abril, fecha en que, según Trump “desaparecería una civilización” si Irán no abría el Estrecho de Ormuz. Al día siguiente, sólo se declaró una tregua de dos semanas.
Cronología de los ultimátums y postergaciones:
10 de marzo – “Muerte, fuego y furia”
Trump advirtió que Estados Unidos podría golpear a Irán “veinte veces más fuerte” si no depone sus armas, aunque aún no centraba sus amenazas en la infraestructura energética.
- La advertencia buscaba frenar la amenaza de Irán de detener el tránsito petrolero en Ormuz.
21 de marzo – Plazo de 48 horas
Trump lanzó un ultimátum por 48 horas para que Irán reabriera totalmente el estrecho, amenazando con destruir centrales eléctricas, incluida la nuclear de Bushehr.
- Los especialistas alertaron sobre riesgos de pánico nuclear y violaciones a convenios internacionales.
23 de marzo – Primera prórroga de cinco días
Aprovechando las negociaciones con Teherán, Trump suspendió temporalmente los ataques a las centrales iraníes, mostrando flexibilidad estratégica pero sin abandonar su postura amenazante:
- “Si todo va bien, terminaremos resolviendo esto. De lo contrario, seguiremos bombardeando”, aseguró Trump.
26 de marzo – Extensión de 10 días
Ante la solicitud iraní, Trump extendió el plazo hasta el 6 de abril, reforzando la incertidumbre y los plazos móviles. Al mismo tiempo, buscó proyectar optimismo sobre las conversaciones pese a la presión mediática.
1 de abril – Redoble de amenazas
El presidente advirtió que Irán sería atacado con “tremenda fuerza” en las próximas dos o tres semanas, en un tono que buscaba intimidar a Teherán y tranquilizar a los mercados ante la escalada del conflicto.
6 de abril – “Podría ser la noche de mañana”
Trump elevó las amenazas, mencionando la posibilidad de eliminar “todo Irán” y atacando puentes e infraestructura civil. El plazo fijado para el ataque generó seguimiento atento en los mercados internacionales.
7 de abril – Suspensión del ultimátum
Finalmente, Trump anunció una tregua tras la intervención de Pakistán, otorgando dos semanas al régimen iraní para abrir completamente el estrecho de Ormuz y considerando los 10 puntos presentados por Teherán.
- La nueva fecha de evaluación quedó señalada para el 21 de abril.
Qué dicen:
- En un mensaje en su red social, Truth, Trump ha escrito: “Sujeto a que Irán dé su visto bueno a la apertura completa, inmediata y segura del estrecho de Ormuz, estoy de acuerdo en suspender el bombardeo y ataque contra Irán durante un periodo de dos semanas”.
- En un mensaje en su cuenta de X, el ministro iraní de Exteriores, Abas Araqchí, publicó: “Si cesan los ataques contra Irán, nuestras poderosas Fuerzas Armadas suspenderán sus operaciones defensivas”.
Contexto: La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando EEUU e Israel lanzaron la operación “Furia Épica” contra instalaciones estratégicas iraníes. Irán respondió con ataques con drones y el bloqueo del estrecho de Ormuz, provocando un aumento global del precio del petróleo y tensionando la economía mundial.
El contexto diplomático: Mediadores de Pakistán, Egipto y Turquía buscan un alto el fuego parcial de 45 días que pueda derivar en un acuerdo más amplio, incluyendo la reapertura total del estrecho y soluciones sobre el uranio iraní.
Entre líneas: Expertos destacan que la estrategia de Trump combina amenazas extremas, plazos ajustables y retrocesos tácticos, alternando entre proyección de fuerza y apertura parcial a la negociación.
- Este vaivén estratégico evidencia un patrón único donde los ultimátums se transforman en herramientas flexibles de presión más que compromisos definitivos.
