Gasolina de mala calidad
Ilustración: El Post
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El paro desnuda una crisis estructural y denuncia “terrorismo energético”

El Post

Lo esencial: El paro indefinido de choferes, que bloquea múltiples puntos en la ciudad y sus accesos, ha dejado al descubierto una crisis más profunda: denuncias de combustible contaminado, fallas en el sistema de control estatal y acusaciones que ya alcanzan niveles políticos e institucionales.

Por qué importa: El conflicto expone fallas estructurales en el control de calidad del combustible y la cadena de suministro estatal, afectando no solo a transportistas sino también a ciudadanos comunes cuyos vehículos también resultaron dañados.

  • Las pérdidas económicas alcanzan $us 15 millones diarios según el sector industrial, mientras la crisis escala al ámbito político con pedidos de renuncia de autoridades y una investigación senatorial en curso.

El antecedente clave: La polémica se desató a inicios de febrero, cuando conductores denunciaron daños en motores tras cargar combustible. Investigaciones preliminares detectaron irregularidades en la calidad de la gasolina, generando protestas de transportistas y mototaxistas, especialmente en Santa Cruz.

Estado actual: Una cisterna con sistema de doble tanque —uno con combustible en buen estado y otro contaminado— fue detectada en la planta de Senkata, con precintos de seguridad intactos.

  • El hallazgo abre dos hipótesis: fallas graves en los controles estatales o la existencia de un posible sabotaje dentro de la cadena de suministro.
  • YPFB afirma haber pagado el seguro solidario a 2.500 personas, con montos que superan los Bs 4.000 en algunos casos, pero los transportistas niegan haber recibido compensaciones.
  • Al menos 3.000 solicitudes de resarcimiento fueron rechazadas, aunque podrán revisarse caso por caso.

Qué dicen: Las posiciones reflejan la profundidad del conflicto y las acusaciones cruzadas entre sectores.

  • “Este movimiento es porque existe un daño al transportista. Es por eso que estamos en las calles”, afirmó Limbert Tancara, dirigente del Transporte Libre.
  • “Aquí hay premeditación, alevosía y delito; esto es terrorismo”, declaró la periodista Amalia Pando sobre el hallazgo de la cisterna irregular.
  • “Estamos resarciendo estos daños, este compromiso YPFB lo ha cumplido al 100%”, sostuvo Nelson Mendoza, gerente comercial de YPFB.
  • “Consultamos sindicato por sindicato y no hemos recibido ni diez centavos”, respondieron representantes del sector transporte.

La escalada política: La bancada de la alianza Libre lanzó un ultimátum de 24 horas para la renuncia del ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli; el presidente de YPFB, Yussef Akly, y el director de la ANH, Freddy Zenteno.

  • “El Ministro no está con la capacidad de dar soluciones al pueblo boliviano, sino que está agravando la crisis”, sostuvo el diputado Rafael López.
  • “Damos 24 horas de plazo y si es necesario vamos a acelerar las denuncias por la vía penal”, advirtió la diputada Lissa Claros.
  • Samuel Doria Medina exigió identificar responsables: “Si fue un sabotaje, hay que demostrarlo con pruebas y detenidos”.

Entre líneas: El conflicto ha generado un fenómeno inusual: respaldo social hacia la medida de presión, dado que la afectación alcanza a ciudadanos comunes y no solo a transportistas.

  • Versiones apuntan a que Yussef Akly perdió respaldo dentro del Ejecutivo, lo que anticipa posibles cambios en la conducción de YPFB.

Qué sigue: La Cámara de Senadores conformó una comisión especial con tres meses de plazo para investigar la gasolina desestabilizada y presentar un informe, según anunció el presidente del Senado, Diego Ávila.

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