Personal de seguridad y de inspección junto a los restos de la nave en El Alto. Foto: APG

Con maquinaria pesada y muchas preguntas pendientes, retiran restos del avión siniestrado

Lo esencial: Con apoyo de maquinaria pesada, este domingo continuaron retirando los restos del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), siniestrado el viernes cerca del aeropuerto de El Alto, mientras persisten múltiples interrogantes sobre las causas y responsabilidades del accidente.

Por qué importa: La gravedad del accidente y las circunstancias en que ocurrió desencadenan muchas preguntas que, a dos días del hecho, aún no fueron respondidas. Se anunciaron investigaciones penales, técnicas y militares en medio de cuestionamientos sobre supervisión, combustible, protocolos y decisiones previas al vuelo.

  • El Ministerio de Defensa indicó que las investigaciones podrían tomar “más de seis meses”, pero después se extendió el tiempo a “más de un año”.

La gravedad: El siniestro dejó 22 personas fallecidas y 37 heridas, entre ellas un niño de 12 años al que se le amputaron dos piernas y permanecía en terapia intensiva.

  • El avión, además, transportaba cerca de 18 toneladas de billetes de 10, 20 y 50 bolivianos de la “Serie B”.

Los hechos: El accidente ocurrió cerca de las 18:00 del 27 de febrero, cuando la aeronave, con matrícula FAB-81, realizaba maniobras de aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de El Alto. Los restos quedaron esparcidos en un área aproximada de 1.000 metros cuadrados, en la urbanización Barrio Municipal Illimani, en la intersección de las avenidas Bolivia y Costanera, a metros del río Seco.

  • Los fierros retorcidos fueron cargados en volquetas bajo un estricto cordón de seguridad policial y militar.
  • La investigación fue abierta por el Ministerio Público, la Policía y el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), en coordinación con autoridades de las Fuerzas Armadas.
  • La aeronave se perdió en su totalidad.

Actos delictivos: La zona del siniestro se convirtió en una “zona de enfrentamientos” ante la presencia de más de 20.000 personas que, durante 24 horas, arremetieron contra policías y militares y apedrearon ambulancias para apoderarse de los fajos de billetes.

La investigación: La FAB activó una Junta Investigadora de Accidentes para determinar las circunstancias del hecho y el sábado fue recuperada la “caja negra”, el Cockpit Voice Recorder (CVR), que registra conversaciones, sonidos y alertas de los últimos 30 minutos de vuelo.

  • El equipo será sometido a peritaje en un laboratorio certificado; el análisis puede tomar desde varias semanas hasta más de un año.
  • Bolivia no cuenta con un laboratorio para el desglose de la información del Voz Data Recorder y del Fray Data Recorder.
  • Según el comandante, la aeronave contaba con seguro.

Las preguntas pendientes:

  • ¿Hubo fallas en la supervisión estatal y controles adecuados a la empresa?
  • ¿Cómo se autorizó un plan de vuelo con combustible al límite y sin escalas técnicas?
  • ¿Quién validó técnicamente la viabilidad del vuelo y si existieron presiones comerciales para evitar una escala?
  • ¿Funcionaron los protocolos de emergencia y la tripulación declaró la emergencia con suficiente anticipación?
  • ¿Hubo errores en la comunicación con el control aéreo y qué influencia tuvo el mal tiempo y la granizada?
  • ¿Se modificaron controles a aerolíneas chárter y se fortaleció la fiscalización técnica posterior?

Qué sigue: La Junta Investigadora de Accidentes deberá reconstruir lo sucedido y el informe final tendrá la palabra sobre las causas del siniestro, mientras continúan las labores de retiro de restos y las investigaciones penales y forenses.

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