Paz se ubica como el segundo mandatario mejor valorado de Sudamérica
Lo esencial: El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, se ubica como el segundo mandatario de Sudamérica con mayor aprobación ciudadana en diciembre, según el ranking de imagen presidencial elaborado por la consultora argentina CB Consultora Opinión Pública, quedando solo por detrás del presidente de Argentina, Javier Milei.
Por qué importa: El resultado destaca la posición de Paz dentro de un escenario regional marcado por la polarización y altos niveles de desaprobación, en el que ningún presidente sudamericano logra cerrar el año con un balance netamente positivo entre apoyo y rechazo ciudadano.
Los hechos: El ranking de diciembre muestra diferencias estrechas entre los primeros lugares y niveles elevados de rechazo en toda la región.
- Javier Milei lidera con 48,3 % de aprobación y 49,5 % de imagen negativa.
- Rodrigo Paz Pereira registra 47,6 % de favorabilidad y 47,5 % de rechazo, con una baja respecto a noviembre, cuando alcanzaba 51,7 %.
- Luiz Inácio Lula da Silva ocupa el tercer lugar con 47,1 % de aprobación y 49,6 % de rechazo.
Los números: El informe detalla el respaldo y rechazo de los presidentes sudamericanos medidos en el estudio.
- Uruguay: Yamandú Orsi, 43,3 % de aprobación.
- Paraguay: Santiago Peña, 42,9 %.
- Chile: Gabriel Boric, 41,1 %, con imagen negativa superior al 55 %.
- Ecuador: Daniel Noboa, 39,4 %.
- Perú: José Jerí, presidente interino, 37,2 %.
- Colombia: Gustavo Petro, 34,9 %.
- Venezuela: Nicolás Maduro, 24,3 % de imagen positiva y 72,1 % de rechazo.
Contexto: El sondeo de CB Consultora se realizó entre el 9 y el 13 de diciembre, con una muestra total de 11.921 personas en Sudamérica, entre 1.030 y 1.579 encuestados por país, un nivel de confianza del 95 % y un margen de error de entre ±2 % y ±3 %.
La conclusión: El resultado coloca a Rodrigo Paz como uno de los líderes regionales con mayor respaldo ciudadano al inicio de su gestión, comenzada en noviembre de este año, en un contexto regional caracterizado por la desconfianza y la polarización política.
